Tuesday, August 15, 2006

Bultos

Las sombras de la noche se balancean infantiles de poste en poste,
llamando a gritos a incautos, a mortales que ocupen su lugar
y que puedan tomar al fin esa función terrorífica que es la de adquirir almas
por medio de la manipulación.
Un olor a jazmines secos se riega por el aire e invaden pulmones curiosos.
Cándidos los ojos humanos despiertan curiosidad que se convierte en admiración
y en temor, temor del que se deleitan las sombras nocturnas que se embuten las pobres almas ingenuas como antropófagos espirituóvoros.

Blasón

Imaginación, arma secreta del ensueño, de la utopía,
de las tormentas lilas que se forman en la razón:
escudo de mis arquetipos, prototipo de mis argumentos,
sable con el que me defiendo de pérfidas voces:
de lo inteligible que engendra la dispersión y la destrucción.

(Cervantes)
Toda conciencia es ilusión, irreal toda acción:
perdura sólo una ilusión pero la realidad fenece.
El sueño se destruye en la acción que la razón tampoco afirma.

(Li Po)
Permanece sólo aquello efímero como un sueño, una alegría
tan dulce como flor de verano es lo poseído una noche
como un trago gustado antes de escribir mis versos.
(Stendhal)
Todo arte imaginado es futuro, toda calidad prefigurada es un estilo,
elaborado sentimentalmente es realidad transformada,
energía no innecesariamente perdida en historia vivida.

Monday, August 14, 2006

Deicidio

Parece ayer cuando éramos aún niños
jugando en un circo de sombras
e ignorábamos el mal que nos rodeaba.

Las paredes nos hablaban en un lenguaje
de cometas, las formas desaparecían
y se materializaban en otras formas.

Nuestras calles eran aquellas de la inocencia,
los parques estaban llenos de ilusiones
que se balanceaban en un columpio acariciado por el cielo.

La plaza de nuestra infancia se colmaba
de música celeste, gente riéndole a la luna,
enamorados que buscaban al amor entre los pastos.

Nada quedaba lejos, todo se podía hacer caminando.
Íbamos a caminar por el malecón de la esperanza
a ver caer el sol dentro del agua, como una enorme naranja.

Nos escapábamos del colegio para pedirle consejos a la mar,
gran oráculo de nuestro pasado, y de nuestro futuro,
en sus brazos húmedos, tibios a veces, fríos cuando enojada.

Jugábamos al fútbol después de nuestra diaria
cuota de escolasticismo, tal vez para limpiarnos el alma
de todas las contradicciones aprendidas.

Y esperábamos con el alma en las manos
que nuestras diosas lleguen en camélidos motorizados
aunque sea para verlas pasar, no nos atrevíamos a hablarles.

Pero un día todo cambió. Las murallas se hicieron más grandes,
hubieron pozos espontáneos, migraciones y aduanas, fronteras y lágrimas,
y no pudimos volver a atrás.

Nos dimos cuenta que no éramos mas que polvo y ceniza,
peces varados por la marea, una hojarasca de cerezo,
y nos dejamos llevar por el viento del invierno.

Los estertores de nuestra agonizante naturaleza despertaron.
De pronto nos convertimos en máquinas hechas en serie,
seres tatuados, partes de una gran rueda. Vidas patentadas.

Tuesday, July 25, 2006

Náufragos urbanos

1ra. epifanía

Nos descaminamos en un huracán de incertidumbre,
del cual recuerdo no quedará.
Todo fue y será exterminado.

Sólo sabemos que devorará nuestra savia,
colapsarán nuestros recuerdos,
se desharán todos los cerros,
arrasándose la vereda de la aurora.

Banales serán los pensamientos que batallaremos,
Serviles las luchas que dentro de la piel lidiaremos.

Nuestro futuro no será de manjarblanco,
ni de suaves ilusiones que habíamos planeado.
Será de azufre, de bombas y musarañas.

Ayer un huracán tragó nuestro pasado
y nuestra niñez.


Arcadia


Te buscamos.

En el incendio de las rosas y las cumbres de los crepúsculos que estriamos,
te buscamos.
Perdidos, sinestesiados en este mar de cabezas y baladíes,
aplastados por la intrincada selva de aleaciones y cementos.

Por tus ojos forjamos la noche dura
cavando entre espejos e invisibles explicaciones,
por una gota, por un brillo que sedientos necesitamos a gritos,
por tu estrella que se moja furtiva en el río,
sus puntas de oro fundido.

Nos escondes tu mirada y la desvías a otros cursos
entre abedules, antiguos textos y otros campos de trigo
ocultando tu luz a estas naves,
barcos de transparente fardel que viajan a tu alrededor;
como centuriones de lo prohibido.
Y seguimos aquí, sempiterna agonía,
flotando abrazados al tronco de lo desconocido.

A un hermano lejano

para mique, donde estés.


A veces sufres mudamente...

Te distingo desde lejos,
pero un silencio muy ajeno te hurta el alma.
Es la soledad que rompe con furia y
yo también sufro.

Es el recuerdo que asoma dentro de nosotros
memorias alejadas como islotes de la isla
como islas de la costa,
forzadas, dejadas llevar por el tiempo
donde sólo aves nocturnas nos hacen compañía
y a veces
alguna estrella asegura nuestro rumbo.

Estamos lejos de ese mundo,
aquel que construimos juntos.

Intentemos volver.

Quiero corear tu paso y
que limpies la ceniza de mis ojos,
oriéntame, llévame y hazme ver que nuestros sentidos
pueden ser más que humanos.

Inclínate a este sueño,
sumérgete en el mundo irreal.
Alucina conmigo y perdámonos en el mismo camino,
y soñemos,
sí,
soñemos que aún somos agujeros negros y comamos luz.
Convirtámonos en seres etéreos.

El vals del suicida

Al borde del acantilado

He visto discurrir erráticamente días
parado en un pie, mordiéndome las uñas,
consumido en el más profundo sueño
para no dejar morir esta visión,
escapada de alguna cárcel de refugiados solares.

Caminante sin hito,
transeúnte ebrio de cambio,
como un trompo en sus últimas vueltas
y que grita:

¡No!, ¡No quiero morir sin saber porque giro!

Yo giro.

Corriendo a tu cabaña me hiero,
tropezando en la maleza demoro,
pero pese a haber perdido el último transporte a Orión,
aún sigo tus huellas perdidas.

Enamorado de tus palabras y de tus manos
de tus vísceras celestes bañadas por espinas.
Sangrante.
Disimulando la vil lanzada que perforó tu última súplica:

¡Allí voy, Utopía,
espérame al final del túnel!

Publicado originalmente en En Dos Palabras, 2.1 (2002).


Rebeldía nostálgica


En este mundo de plástico,
una maquina destruye las risas
de los seres, de los humanos,
de los vivos y de los muertos.

En este lejano planeta,
aislado de toda razón,
los chacales lo silencian todo
y con una sola llamada encubren lo violado.

Aquí, en Merla,
los seres se fulminan entre sí.
Hasta la alegría protesta de sus colores:
proféticamente se silencia lo cumplido.

Se cansa lo neon de la noche
que patina dormida entre la nieve mientras
el ingenuo efímero goza en el gordo lodo
olvidándose de los hermanos ausentes.

La luna está harta.
Se va alzar en armas.


Reflexiones finales

Chacales nos envuelven y nos matan.
Homicidas, fratricidas, matricidas, parricidas:
murallas que nos impiden traspasar esta frontera que se marca
entre los universos y nuestras simples dimensiones.

Son ellos que con su terrorismo de estado nos destripan.
Son ellos que con su falsa ayuda nos desentrañan
de la residencia, de la existencia, del arcadiano poder ser.
Y es que esta tan cerca, entre nosotros,
mordiéndonos las orejas, devorando nuestras vidas,
vendiendo a nuestros hermanos.

Y mientras los pocos elegidos invocan una esperanza,
sus fétidos gestos reniegan nuestra proximidad
desmaterializando las quimeras,
ahuyentando un posible cambio.

Y siguen robando las palabras,
y hurtando el estado de conciencia.
Y siguen con su maldita maniobra global,
sus maniobras publicitarias.
Y siguen con su nepotismo anormal
y ese neoliberalismo que compra el alma.
Y siguen con su manipulación de medios de comunicación
que compra hasta el karma.

(bis)

Monday, July 24, 2006

Intento perdido de soneto

Te derramas en mi, mora madura,
nocturno engaño, confusión esgrimista,
sumergiendo mis viajares de madera
en tu forma acuosa, casi surrealista.

Mi obsesionado y dejado aliento
se arresta ante tus vestidos,
falaz bolero de exquisito acento,
vil embaucadora de mis sentidos.

Te alejas y no te vas, misántropo artificio,
tatuada en mi quedaste, sonrisa de Keres,
hermana de la condenación, musa de este oficio.

Impregnada en mis imberbes ojos,
cabalgante en mis versos añejos y repetidos
polvo níveo y duro solamente dejaste.
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